Mi vida se podría resumir en dos partes, una, antes de hacer yoga y otra después. Llegué a la primera clase de yoga por casualidad. Buscaba desde hacía mucho tiempo alguien a quien confiarle mi dolorida espalda llena de protusiones vertebrales, desde la primera lumbar a la última. Se me ocurrió buscar en facebook, pensé que con tantos amigos tal vez podía dar con alguien que me acercara lo que estaba buscando. Puse "<i>yoga</i>" en el buscador y aparecieron varias personas haciendo yoga a quienes les pedí amistad y solamente dos me aceptaron, Yoga Kapinjala y una escuela de yoga de Barcelona. Después de un tiempo decidí llamar al teléfono que aparecía en la información y quedé con Patricia para una clase de prueba. Cuando nos conocimos sentí de inmediato que era la persona que estaba buscando, su voz, sus ojos y el cariño con el que me recibió desde la primera vez me lo confirmaron. En aquel momento me sentía completamente desgraciada por mis dolores y mi falta de movilidad, me parecía que jamás podría superar ese estado. De a poco, con mucha paciencia, con mucho amor y casi como reconciliándome con ese cuerpo que no me permitía moverme, comencé a tomar conciencia de él de una manera completamente liberadora. Patricia me ha ayudado con su apoyo, su paciencia, su ilusión y su amor por todo lo que hace.
No hay comentarios:
Publicar un comentario