lunes, 3 de junio de 2013

La vejez que me espera


  Otro de los aprendizajes que nos toca a todos es aprender a envejecer con dignidad. A veces me miro en el espejo y me pregunto a dónde fue esa chica que me miraba desde el otro lado hace apenas unos años... Me cuesta dar la bienvenida a esta mujer que veo ahora cada día frente a mi, pero cada arruga me recuerda que estoy viva y que he empezado una nueva etapa que será muy larga, afortunadamente. He decidido que no voy a usar ni bótox ni nada que se le parezca, que envejeceré con dignidad y sobretodo, sin engañar a nadie y mucho menos a mi misma.  

  Hace unos días, al mirar algunas fotografías del año pasado y otras un poco más lejanas, me di cuenta de que esto de avanzar en la década de los 40 era cada día más duro al enfrentarme al espejo. Cada mañana creía que me encontraría con la misma cara de siempre, pero no es así, mi cara va cambiando. Al principio fue como traspasar un abismo. Pero de a poco esa nueva fisonomía que se esforzaba por sonreírme se volvió habitual y se ha transformado en una amiga que me mira con cariño. Y yo también me quiero más que antes, me mimo más e intento proteger a esa Marisol que nunca crece. La abrazo fuertemente y le transmito esa seguridad que ahora siento, que por fin ahora siento y le digo: Sigo siendo la misma de hace 20 años, un poco menos ágil, pero tan apasionada, curiosa e ingenua como siempre. Porque a pesar de todo la vida continúa sorprendiéndome gratamente como cuando buscaba hormigas en un hormiguero en la acequia que pasaba por la puerta de mi casa.

  Es inevitable el paso del tiempo por nuestra cara, por nuestro cuerpo. Los cambios son inevitables, los mejores maestros de la vida y también perversos, a veces,  si se quiere, en su versión negativa
(si es que la tienen, aunque juro que yo nunca la he visto, para mi todos los cambios son positivos: si puedo cambiar es porque estoy viva y nada es más positivo que seguir viva y seguir aprendiendo), pero nada, absolutamente nada es comparable a al triunfo de aceptarnos tal cual somos, sin engaños y a corazón abierto.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mis Viajes

          Verano del 2.012 

Este verano me he dedicado a leer y poco más. He viajado hacia adentro. Ha sido un viaje  largo y cargado de emociones y sorpresas a veces buenas, a veces no tan buenas. También ha sido un tiempo de nostalgia, de querer estar más cerca de lo que se está olvidando y comienza a recordarse con una figura que ya es antigua pero permanece intacta, como si el tiempo no hubiese pasado. El viaje en el que se reciclan sueños y se comienza un nuevo camino, consiente de que la decisión no ha sido fácil pero ilumina y trae aire fresco. No importa por qué se ha tomado esta senda ni qué motivo produjo el big bang que la provoca, simplemente se agradece que por fin haya llegado, aunque sea de una manera inesperada.


sábado, 19 de febrero de 2011

EL CAZO DE LORENZO





BASSANO IN TEVERINA

Cada vez que llego a Bassano, siento que este es mi lugar en el mundo. Me agrada la sencillez de su gente, el olor de la tierra mojada, el color de las flores, el canto de los pájaros al atardecer, el sabor de sus tomates y poder caminar entre tanta historia, desde la Fontana Vecchia hasta el Borgo Antiquo y el cine de verano que me recuerda a Cinema Paradisso, aunque sin playa ni muelle...


En este lugar soy feliz, me siento completamente anónima, libre, segura. Andar por sus callejuelas es una invitación a penetrar en un mundo de fantasía poblado de elfos y duendes. Es un pueblo pequeño, donde las personas aún tienen la maravillosa costumbre de dar el buon giorno y la buonasera a todo aquel que pasa por la puerta de su casa. Si te quedas charlando un momento con cualquiera de ellos te hacen pasar y te regalan una bolsa de tomates pera y un ramo de basilico, la albahaca fresca se usa para todo, tuco, pasta, pizza, per tutti, y qué bien sabe, qué bien huele.


Por la noche el cielo se llena de estrellas y se ven los hilos de luces de los coches que pasan allá abajo por la Vía Flaminea, la misma por la que hace tanto tiempo subieron hacia el norte los romanos para ensanchar su imperio.

ÍTACA

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
Konstantínos Kaváfis

Como Ulises, los nómadas aprendimos a sentir verdadera pasión por el viaje más que por arribar a nuestro desino. Y mientras tanto, poder cumplir todos nuestros sueños.